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El naval gallego pierde el liderazgo en España a la espera de nuevos pedidos Astilleros Armón sitúa a Asturias a la cabeza del sector por buques fi

La pandemia está generando una crisis mundial de pedidos de nuevos buques, que ha afectado especialmente a los barcos de pasaje (ferris y cruceros). Pero la incertidumbre económica está provocando también que proyectos que estaban en marcha por parte de los gobiernos (oceanográficos, fragatas, patrulleras) se hayan pospuesto, a la espera de que la situación sea más favorable en el segundo semestre del 2021.

El repliegue inversor ha impactado de lleno en la cartera de pedidos de los astilleros de toda Europa, en donde empiezan a verse brotes verdes en el segmento de los cruceros, con la reactivación de proyectos parados. En España, el año del covid-19 se salda con 18 nuevos buques encargados, una cifra un 50 % más baja que en el 2019, y un total de 44 buques en cartera, según el informe sectorial del Ministerio de Industria elaborado a enero del 2021.

Este boletín periódico de la actividad de construcción naval en España, constata un retroceso de la actividad en los astilleros de la comunidad gallega, que solo cerraron tres nuevos contratos en el 2020, y en total tienen en cartera 16 unidades en estado ya muy avanzado de construcción.

Este escenario relega a Galicia del liderazgo en construcción naval que ocupaba en el conjunto de España desde que consiguió remontar de la crisis del tax lease, en el año 2016. Su lugar lo ocupa ahora Asturias, gracias al empuje de Astilleros Armón, que acapara 10 de los 18 nuevos barcos contratados y 17 de los 44 buques en cartera en el conjunto del sector en España. De hecho los tres barcos que firmó el naval gallego en el 2020 se los adjudicó Armón Vigo, filial del constructor asturiano, considerado ya como el mayor astillero privado de España.

En este contexto de crisis de contratación de nuevos buques es una misión vital garantizar actividad a partir del segundo semestre del 2021, cuando las gradas de los mayores astilleros privados gallegos como son Hijos de J. Barreras y Metalships & Docks se quedarán vacías, tras las entregas de los respectivos buques de pasaje que tienen ahora en construcción. Y falta también por saber si cuajará el proyecto que han comenzado a impulsar los nuevos dueños adjudicatarios de Astilleros San Fernando (antes factorías Vulcano).

El resto de los astilleros se aferran a la construcción de pesqueros, con la previsión de que vuelvan a retomarse los proyectos parados. Y es que con la incertidumbre de la pandemia los planes de renovación de la flota puestos en marcha por las principales compañías pesqueras gallegas quedaron congelados. En los últimos meses, buques que estaban a punto de entrar en vigor quedaron a la expectativa de un contexto mejor. Ocurre en el caso del último de los cuatro barcos del plan de renovación de la flota pesquera de Nueva Pescanova que queda por construir en Armón. Lo mismo sucede con el segundo arrastrero de Pescapuerta, gemelo al que se está construyendo en Nodosa, que aguarda en cartera para su entrada en vigor. Y en circunstancias idénticas y a la expectativa se encuentran los nuevos proyectos pesqueros de Pereira, según explican fuentes del sector.

La construcción naval emplea a 8.300 trabajadores, un 13 % menos que en el mismo período del 2019. Entre enero y septiembre del 2020, astilleros y auxiliares facturaron 230 millones (un 15 % menos), y tras la entrada de solo tres nuevos pedidos de buques, las previsiones del primer semestre del 2021 no son favorables.

El contexto de crisis enroca las negociaciones del convenio del metal de Pontevedra

Negociar un convenio colectivo nunca es fácil en tiempos de crisis, y eso es precisamente lo que está impidiendo en la actualidad que se saque adelante el marco laboral del metal de Pontevedra.

Las 4.100 empresas que integran esta potente industria, que genera el 20 % del PIB de Galicia, destruyeron un 16 % del empleo en el segundo semestre del año 2020. Cuentan en estos momentos con 55.600 trabajadores en plantilla, frente a los 66.140 que tenían hace un año a estas alturas. Y la cifra va a seguir bajando.

En Pontevedra, las tensiones han ido a más y tras 14 reuniones de la comisión negociadora del convenio colectivo, hace una semana que la parte empresarial dio por paralizada la negociación a la espera de que mejoren las circunstancias. Esta decisión, consensuada por las patronales Asime, Atra e Instalectra obedece a la falta de acuerdo existente entre las partes.

Incremento del 0,5 %

La parte sindical solicita un incremento salarial del 0,5 % en el 2020 y 1,5 % en el 2021, acompañado de una paga lineal anual de 100 euros por trabajador que no consolidaría en el salario. Los empresarios proponen una subida salarial del 0,5 % en 2020 y del 2 % en 2021, siempre y cuando se modifique el artículo 12 del convenio, procediendo al pago de la indemnización de eventualidad al final del contrato y no mes a mes como rige actualmente. «Esto es algo que supone una fuente de problemas jurídicos», dicen.

Los sindicatos ya han convocado concentraciones de protesta. El próximo 24 de marzo celebrarán una asamblea en el Náutico de Vigo.

 

Fuente: La Voz de Galicia