Política de cookies

Este sitio usa cookies para almacenar información necesaria.
Leer nuestra política
¿Aceptas nuestra política?

Asprometal

Imagen.

Un astillero «mini» para aprender a construir un barco sin salir de las aulas

No es lo mismo montar una tubería en un panel de simulación que hacerlo en un barco de verdad. Ni tampoco tiene nada que ver cortar, soldar y ensamblar piezas para un prototipo a pequeña escala que lidiar con las descomunales dimensiones que habitualmente se manejan en los talleres de la industria naval.

Para aprender el oficio, nada mejor que entrenar las habilidades en el astillero. Pero como esto no siempre es posible, el Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Ferrolterra decidió hacer suyo aquel dicho de Si la montaña no va a Mahoma, Mahora irá a la montaña, y fue así como alumbró el programa Freeboard, un proyecto de innovación educativa con el que pretende que los estudiantes conozcan las «condiciones reales de trabajo» de la industria naval, pero sin salir de las aulas. Para ello, según explica la subdirectora, Raquel Rodríguez, el centro transformó un rincón de su patio trasero en un «mini astillero» en el que los alumnos están haciendo realidad el principal objetivo del proyecto: la construcción de un pedazo del casco de un buque a escala real.

En este trabajo, que deberá estar listo a finales de este curso, están involucrados el profesorado y los alumnos de los ciclos de la familia de Fabricación Mecánica, entre los cuales se encuentran soldadura, construcciones metálicas o mecanizado. «Se trata de la sección lateral de un barco, con doble fondo y dos cubiertas de 36 metros cuadrados», detalla el profesor David Sedes sobre la estructura que construyen los alumnos.

Según explica este docente, el proyecto contempló un primera fase de diseño -que incluyó la elaboración de planos de fabricación y montaje-, y otra de contrucción -ahora a punto de finalizar-, en la que se está aplicando el mismo método de ensamblaje de bloques que se utiliza en la industria naval de la zona.

Pero el trabajo no terminará ahí, ya que el proyecto Freeboard también contempla el equipamiento interior de la estructura, así como su habilitación. «De esta forma, tendremos un entrenador en el que estudiantes de diferentes ciclos podrán aprender distintas destrezas durante los próximos cursos», explica David Sedes.

Freeboard es uno de los proyectos educativos impulsados en Galicia al amparo del programa MATES del Centro Tecnológico del Mar de Vigo, que financia la UE y cuyo objetivo persigue adaptar los planes formativos a las necesidades reales de la industria naval.

Lista de espera para poner a punto barcos de madera

Mientras los alumnos de Fabricación Mecánica se afanan en el proyecto Freeboard, los del ciclo de mantenimiento embarcaciones de madera están poniendo a punto un barco de remo de la escuela de especiales Esengra de la Armada. Según avanza el profesor Juan Santalla, cuando finalicen este trabajo no les faltará faena, ya que ya hay otras dos naves en lista de espera: una más de la Esengra y otra del Club del Mar. Además, el docente anuncia que desde este curso los alumnos podrán hacer prácticas en Albaola, un centro vasco especializado en carpintería de ribera que actualmente está construyendo una réplica de la Nao San Juan.

 

Fuente: www.lavozdegalicia.es