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El 'salvavidas' de los S-80: así será el BAM-IS, el futuro buque de rescate de submarinos más innovador de la Armada

El Ministerio de Defensa ha invertido casi 4.000 millones de euros en la construcción de la serie de submarinos S-80. El primero en ver la luz ha sido el S-81 Isaac Peral, considerado como "el submarino convencional (no nuclear) más avanzado del mundo" y que estará operativo en 2023. Los tres sumergibles  restantes de la serie, el S-82 Narciso Monturiol, el S-83 Cosme García y el S-84 Mateo García de los Reyes, se irán sumando a la flota con una cadencia de uno cada dos años.

Sin embargo, la Armada carece de un buque capaz de afrontar con garantías una operación de rescate submarino en caso de que fuese necesario. En la actualidad, solo el Neptuno (A-20) realiza labores de apoyo a la flota de submarinos -formada por los batiscafos Tramontana y Galerna, este último ahora inoperativo-aunque su uso más habitual es para prácticas de buceo. 

Este navío, botado en 1974, se ha quedado obsoleto y no tiene capacidad, por ejemplo, para auxiliar -con oxígeno, agua o comida- a un submarino hundido sin fijar sus cuatro anclas, lo que es un inconveniente cuando la mar está revuelta. Tampoco es capaz de operar a más de 80 metros de profundidad o embarcar un vehículo de rescate. 

En la actual situación, si se produjesen tragedias como la del batiscafo argentino Ara San Juan (2017) o la de los sumergibles rusos Kursk (2000) o K-8 (1970) no habría medios adecuados para intentar salvar la vida de los tripulantes. 

Para poder ofrecer un servicio de rescate adecuado a los nuevos submarinos S-80, se hace necesario un BAM-IS (Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática), una especie de salvavidas para los sumergibles.

Es lo que lleva tiempo reclamando Defensa y lo que logró el pasado 5 de noviembre gracias a la firma con Navantia de la orden de ejecución para el comienzo de los trabajos, autorizados en octubre por el Consejo de Ministros, por un importe de 166,46 millones de euros. El contrato comprende tanto la construcción del buque como la adquisición e integración de los equipos de intervención subacuática.

Preparado para operar con el sistema de rescate de la OTAN

El futuro BAM-IS, cuya construcción durará tres años y medio, se convertirá en el buque de rescate más avanzado e innovador de la Armada. No en vano, podrá permanecer fijo en cualquier punto del océano incluso si las mareas son adversas gracias a su avanzado sistema de posicionamiento dinámico y está preparado para operar con el Sistema de Rescate de Submarinos de la OTAN, un pequeño sumergible operado por control remoto que se acopla a la escotilla de escape del submarino hundido para evacuar a la tripulación.

 

Con capacidad para el desplazamiento de 5.000 toneladas, esta embarcación de 91 metros de eslora (largo), 18 metros de manga (ancho) y cinco metros de calado tendrá, además, un sónar de barrido lateral, dos cámaras hiperbáricas, dos teléfonos submarinos, un sistema para suministros de emergencia y un helipuerto, entre otros. La velocidad máxima que alcanzará será de 15 nudos (casi 28 km/h) y podrá albergar a 48 personas, aunque existe la posibilidad de acoger en los camarotes hasta 12 tripulantes más.

El rescate de submarinos siniestrados será su misión más complicada, pero no la más común ni la única. Entre sus acciones más frecuentes estarán operaciones de buceo, salvamento en accidentes y naufragios y la vigilancia y monitorización de los buques hundidos frente a las costas españolas para salvaguardar el patrimonio subacuático, para lo que se emplearán dos robots submarinos (ROV) equipados con cámaras. La Armada le encomienda también la desactivación de explosivos submarinos o colocación de obstáculos, acciones correspondiente a la llamada guerra naval especial

Su construcción creará más de 1.100 empleos

La construcción del BAM-IS generará una carga de trabajo de 1,3 millones de horas en la Bahía de Cádiz, una zona especialmente afectada por el desempleo. El plazo de entrega previsto es de 42 meses. 

En cuanto a los puestos de trabajo, serán 1.115 empleos, incluyendo empleo directo en Navantia (unos 160), de industria colaboradora (290) y empleo indirectos (665), correspondiente a los suministradores y actividad económica en torno a la construcción.

La obra generará un valor añadido directo e indirecto para la economía de aproximadamente 54 millones de euros anuales y una demanda agregada de 159 millones de euros anuales.

Fuente: www.20minutos.es