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Luz verde a Iqoxe para reanudar toda la actividad

La Generalitat ha informado esta mañana del levantamiento de la suspensión de la actividad de las tres plantas de Iqoxe que todavía permanecen paradas y el Ayuntamiento de La Canonja ha aprobado en unas horas la licencia de primera ocupación, con lo que la empresa puede recuperar prácticamente toda la actividad que tenía hasta el 14 de enero del 2020, cuando se produjo la fatal explosión en uno de sus reactores. El que explosionó, causando tres muertes (dos empleados y un vecino) y cuatro heridos, es el único que no se ha sustituido.

El levantamiento de la suspensión de estos tres reactores llega tras casi un año y once meses de inactividad, durante los cuales, una vez superada la fase de investigación judicial del emplazamiento, la empresa ha estado trabajando para cumplir las condiciones establecidas por la normativa y supervisadas por el Departament d’Empresa i Treball. Los esfuerzos de la empresa se centraron en primer lugar en reanudar la actividad de su planta principal, la de producción del óxido de etileno que venden principalmente a empresas del propio polígono petroquímico de Tarragona.

La Generalitat dio luz verde a la puesta en marcha de este reactor el pasado mes de febrero, un año y un mes después de la explosión. A finales de julio, Protecció Civil homologó el plan de autoprotección de Iqoxe. La empresa ultimaba entonces la puesta a punto de los tres reactores de derivados (el U-350, U-2500 y el U-2360) que a partir de ahora podrán empezar a producir.

La Generalitat informó ayer de que las inspecciones que se han llevado a cabo y los informes requeridos en materia de seguridad industrial acreditan que estas tres plantas cumplen ahora “la normativa relativa a establecimientos de riesgo químico”. El Departament d’Empresa i Treball mantiene que “se han introducido mejoras que van más allá de los requisitos establecidos por la normativa, como la bunquerización de la sala de control, la instalación de sistemas para interrumpir el proceso productivo o el incremento de los equipos de detección y extinción de incendios”.

La Generalitat también ha exigido a Iqoxe la instalación de un sistema para guardar una copia de seguridad de los datos de los procesos productivos. Esta información, según explicó en su día la empresa, despareció por completo, puesto que la sala de control, que no estaba bunquerizada, quedó totalmente destrozada la tarde que explotó la unidad U-3100. El Departament mantiene abierto el expediente informativo para determinar las causas que provocaron el accidente, “se seguirá instruyendo hasta disponer de toda la información que se pueda recoger”. Con la investigación judicial en marcha, el pasado mes de julio, Inspecció de Treball multó a Iqoxe con 180.000 euros por una infracción muy grave.

Fuente: www.lavanguardia.com