20/01/2026
Años después del cierre de La Naval, la construcción naval ha encontrado un nuevo impulso en Bizkaia. Ya no se levantan grandes metaneros en la ría, pero sí barcos medianos de alta tecnología, un nicho en el que los astilleros vascos han logrado posicionarse con éxito y devolver tracción a un sector estratégico para la economía industrial de Euskadi.
Los principales motores de esta recuperación son Astilleros Zamakona y Astilleros Murueta, que concentran gran parte de la actividad actual junto a una potente industria auxiliar.
Uno de los hitos más inmediatos será la entrega, este mismo trimestre, del carguero Busturia NM, que Astilleros Murueta está finalizando en sus instalaciones de Urdaibai. La compañía cuenta además con otro astillero en Erandio, mientras que Zamakona mantiene actividad en Santurtzi y Pasaia, reforzando así la presencia del sector naval en distintos puntos de Euskadi.
Estas instalaciones se han convertido en el eje de un sector que factura alrededor de 3.300 millones de euros anuales, la mayor parte en Bizkaia, y que emplea a unas 13.000 personas en el conjunto de la comunidad autónoma.
El cambio de modelo ha sido determinante. Según explica el director técnico del Foro Marítimo Vasco, Ángel Santurtún, el éxito no está en el tamaño de los barcos, sino en su contenido tecnológico. “Tenemos capacidad para hacer barcos de hasta unos 120 metros, pero nuestra especialización no está en el tamaño, sino en la tecnología que incorporan”, señala.
Se trata de buques de alta complejidad técnica y gran valor añadido, un segmento donde los astilleros vascos han sabido encontrar su espacio frente a la competencia internacional.
A falta de cerrar los datos definitivos, 2025 ha sido un buen año para el sector, y las previsiones para 2026 apuntan a una continuidad del crecimiento. A ello contribuye una industria auxiliar muy internacionalizada, que exporta cerca del 60% de su producción, y que actúa como soporte imprescindible de los astilleros tractores.
La construcción naval no ha vuelto a ser la misma que antes del cierre de La Naval, pero el sector ha sabido reinventarse. Menos volumen, más especialización y tecnología: la fórmula con la que los astilleros han vuelto a situar a Bizkaia en el mapa naval europeo.
Fuente: Cadena SER