14/08/2026
El Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico ha renovado la autorización de explotación de las dos unidades de la central nuclear de Almaraz (Cáceres) hasta el 8 de junio de 2030, más allá del cierre previsto en el calendario de apagón nuclear pactado en 201 entre las eléctricas y el Gobierno.
La renovación ha sido publicada este viernes en el Boletín Oficial del Estado (BOE después de que la entidad Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT) solicitara el 30 de octubre de 2030 la ampliación y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) avalara su continuidad el pasado 16 de julio.
En el marco del diseño del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) se acordó el cierre progresivo de los reactores atómicos en función de su vida útil y mientras se avanzaba en la transición ecológica con la entrada de renovables y el desarrollo de tecnologías, como el almacenamiento, para darles respaldo y asegurar el suministro.
Para sostener esta transición a un mix energético 100 % renovable, se optó por los ciclos combinados de gas, que pueden conectarse rápidamente a la red para entrar cuando no hay renovables y presentan mucha más flexibilidad que una nuclear que, además del riesgo en caso de accidentes, genera residuos altamente radiactivos.
El Ministerio señala que la extensión solicitada se limita a unos 31 meses para la Unidad I y 19 meses para la Unidad II y sostiene que esta ampliación «representa una proporción reducida de la vida media prevista del parque nuclear español», sin alterar el resto del calendario ni la fecha de cese definitivo del conjunto del parque nuclear, fijada en 2035.
Asimismo, según la orden, el análisis de sensibilidad realizado estima que la extensión de la explotación de Almaraz supondría en 2030 una reducción del 1,4 % de la generación renovable respecto al escenario contemplado en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), mientras que la generación procedente de gas natural en ciclos combinados se reduciría un 7 % respecto a ese mismo escenario.
El Ministerio también recoge que, según Enresa, el incremento del inventario de residuos radiactivos derivado de la extensión será «poco significativo» y no exigirá ampliar las instalaciones de almacenamiento existentes y en curso. Además, no se prevé el traslado de costes adicionales a los consumidores ni a los presupuestos generales.
En cuanto al sistema eléctrico, el operador del sistema considera que la disponibilidad de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030 aporta al sistema, aunque «de forma limitada en algunos aspectos», y señala que esta extensión no modifica la necesidad de continuar con las actuaciones destinadas a reforzar la seguridad y estabilidad del suministro.
Fuentes del Ministerio han defendido que esta decisión no cambia el posicionamiento que han tenido hasta ahora y no altera su apuesta por las energías renovables. Además, aseguran que la decisión se produce teniendo en cuenta las «circunstancias extraordinarias derivadas del conflicto en Oriente Medio y de la continuidad de la guerra de Ucrania», lo que ha generado un escenario «de volatilidad e incertidumbre» mayor al anticipado hace unos meses.
La orden establece que la nueva autorización, que deberá ajustarse a los límites y condiciones establecidos por el Miteco, tendrá efectos desde el día siguiente a su notificación a CNAT y será válida para las dos unidades hasta el 8 de junio de 2030, inclusive.
Según el calendario pactado entre las energéticas y el Gobierno, los reactores de la central nuclear de Almaraz iban a ser los primeros en cerrar, Almaraz I, el 1 de noviembre de 2027, y Almaraz II, el 31 de octubre de 2028. Fechas que ahora se han ampliado.
En 2030 se desmantelarán Ascó I y Cofrentes; en 2032, Ascó II, y en 2035, Vandellós II y Trillo.
La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, ha celebrado la decisión debido a que, en su opinión, «da certidumbre a la comarca» y «protege miles de empleos».
En un mensaje publicado en las redes sociales, Guardiola ha afirmado que con la continuidad de la central «seguirá latiendo una parte esencial de nuestra tierra» y ha destacado que mantiene en Extremadura «una actividad que durante décadas ha sido fundamental para la vida de tantos pueblos y familias que dependen de ella».
En el extremo contrario, el partido ecologista Alianza Verde ha calificado en un comunicado de «bochornosa» y «absolutamente vergonzosa» la prórroga, debido a que supone «dar marcha atrás en los compromisos energéticos del gobierno y romper con el Pacto Nacional Integrado de Energía y Clima.
Asimismo, han considerado «lamentable» que el Gobierno «esté alardeando constantemente de pactos de estado climáticos cuando va en la dirección contrario».
Por su parte, Greenpeace ha mostrado su «rechazo e indignación» ante esta decisión, que consideran que no responde «a criterios de seguridad técnica ni de abaratamiento de la factura para los hogares, sino exclusivamente al interés económico de las eléctricas».
«La decisión de Pedro Sánchez es un error histórico que demuestra que en este país sigue mandando el mismo oligopolio energético de siempre. Al ceder a esas presiones, el Gobierno echa por tierra toda su credibilidad, defrauda la confianza de su electorado que respaldó sus compromisos ambientales y, lo que es aún más grave, asesta un golpe mortal a la transición energética en un contexto en el que el cambio climático ya está aquí y nos va la vida en ello”, ha afirmado la directora ejecutiva de Greenpeace, Eva Saldaña.
En esta línea se han pronunciado también desde la Fundación Renovables, que considera «un error histórico» la decisión del Gobierno, ya que puede «echar por tierra toda la política y planificación energética de la última década, comprometiendo la viabilidad de las renovables y de la electrificación a 2030». Además, acusan al Ejecutivo de haberse doblegado «a la voluntad del sector energético».
Fuente: www.efeverde.com